El 17 de octubre de 1986, en la 91.ª Sesión del Comité Olímpico Internacional (CIO) celebrada en Lausana, el entonces presidente del CIO, Juan Antonio Samaranch, pronunció las palabras que la ciudad esperaba: «À la ville de… Barcelona». Barcelona había sido elegida sede de los Juegos de la XXV Olimpiada.
Aquel anuncio, que desató la alegría de miles de personas en la ciudad, fue el inicio de un proyecto colectivo que transformó Barcelona.
Los Juegos de 1992 impulsaron una profunda renovación urbana, abrieron la ciudad al mar, modernizaron sus infraestructuras y proyectaron su imagen al mundo. También dejaron un legado de voluntariado, civismo y orgullo compartido que sigue vivo cuatro décadas después.
Uno de los principales responsables de mantener el legado de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Barcelona 1992 es la Fundació Barcelona Olímpica, entidad privada sin ánimo de lucro que gestiona el Museu Olímpic i de l’Esport Joan Antoni Samaranch y el Centre d’Estudis Olímpics i de l’Esport Joan Antoni Samaranch, donde se custodia la memoria de los Juegos de 1992. Con motivo de este aniversario, queremos mantener vivo el espíritu olímpico que Barcelona hizo suyo y seguir compartiéndolo con las nuevas generaciones.
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